jueves, 6 de marzo de 2008

todo empezó por un número equivocado.


Nuestras palabras ya no se corresponden con el mundo. Cuando las cosas estaban enteras nos sentíamos seguros de que nuestras palabras podían expresarlas. Pero poco a poco estas cosas se han partido, se han hecho pedazos, han caído en el caos. Y sin embargo nuestras palabras siguen siendo las mismas. No se han adaptado a la nueva realidad. De ahí que cada vez que intentamos hablar de lo que vemos, hablemos falsamente, distorsionando la cosa misma que tratamos de representar. Esto ha hecho que todo sea confusión y desorden. Pero las palabras, como usted comprende, son susceptibles de cambio. El problema es cómo demostrarlo.
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txt: Paul Auster (en Ciudad de Cristal)
ph: Macabea

2 comentarios:

Anónimo dijo...

esta re bueno ver dos veces el mismo posteo!

Anónimo dijo...

ja