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martes, 10 de enero de 2012

Aleana - José Sbarra







Acá el libro que faltaba, espero disfruten y difundan. saludos

M!

jueves, 25 de agosto de 2011

lunes, 1 de agosto de 2011

Informe sobre


Informe sobre Moscú (Septiembre 1996) no es el último libro que escribió Sbarra, (1950 - Agosto 1996) al contrario fue iniciado en el medio de su bibliografía (antes: Obsesión de vivir, Aleana, Cielito, Andy, el paseador de perros, Marc, la sucia rata y No enciendas la luz, quedarían para después ¿Miedo, yo?, Plástico Cruel, El beso del vampiro y Socorro, nadie me quiere) como diario de un viaje a Rusia (ex-URSS) de la mano de la realización audiovisual de Marc. Esta novela autobiográfica, posiblemente retocada en sus últimos días, da cuenta de esa aventura contada con su sello inigualable, en donde la descripción sagaz de situación, la experimentación con sustancias y el amor en contradicción con el sexo sustenta un relato divertido y aterrador, en donde José se nos muestra sintiendo como si fuese (lo era) su perfecto personaje. Ni Marc, ni Axel, ni Aleana, la lectura de esta novela nos acerca aún más a José Sbarra, asumiendo esas palabras que antes ponía en otros como recurso para alumbrar la oscura soledad del alma humana que late ante la minima distancia de su objeto del deseo revelándose en sujeto. Triste, oscuro y tierno, José Sbarra una vez más nos deja pensando que la libertad no sólo la hace el contexto.

Bajar libro

José Sbarra en Facebook

viernes, 23 de abril de 2010

Señal de tránsito

Reuní un congreso de hormigas putas para que masticaran las hojas de tu recuerdo. Te borré de las paredes, del techo, del aire. Dediqué días y noches a borrarte. Lijé maderas, sombras y sábanas. Borré tu culo de las sillas. Hice un trabajo de borradería tan bueno que, si algún día volvés, cuando trates de hablar, verás que tenés borradas la lengua y las palabras.


x:js

martes, 19 de enero de 2010

Cielito




"¡Qué difícil es vivir libremente! Hay que estar cuidando la libertad día y noche. Pero por difícil que resultase, Cielito no estaba dispuesto a vivir de otro modo."



Ya tengo más de treinta años, por eso algunos me dicen: “José, comportate como un adulto”.
Yo les respondo: “Voy a intentarlo”.
Pero por dentro pienso: “Ni lo sueñen”.
Para ustedes, que no me dicen tonterías como esa, escribí Cielito, el personaje que más quiero y que más se parece a mí.
Yo no soy un pollo, pero por muy poco.
A mi me gustan las aventuras, viajar gratis por todo el mundo y desafiar el peligro. Y si me obligaran a vivir encerrado, me escaparía todos los días, igual que Cielito.
Cuando les hago caso a los demás, y me comporto como un adulto, escribo shows, obras de teatro, libros con muchas páginas, programas de radio y televisión.
Ahora debo despedirme, tengo que ir al gallinero, quiero decir, a un sitio donde exigen que me comporte como un adulto. “Ni lo sueñen”. Hasta muy pronto.



J.S.
1986.


bajate "Cielito" de José Sbarra desde acá

sábado, 3 de octubre de 2009

El Beso del Vampiro


4.

Al día siguiente, todos los turistas de Mar de los Acantilados amanecieron llenos de espanto y pavor. La radio, la televisión y el diario locales comentaron esta tremenda noticia:

“Una actriz que veranea en nuestras playas fue sorprendida anoche por el vampiro en el Callejón de las Sombras. El sangriento agresor salió sorpresivamente del oscuro jardín de una casa.

La atormentada actriz contó que alcanzó a verle nítidamente los colmillos, pues éstos brillaban, esmaltados por las gotas de lluvia.

Incluso sintió el repugnante roce de su capa cuando el vampiro avanzó hacia ella con intenciones de morderle el cuello.

La estrella de cine internacional cayó al suelo y perdió el conocimiento. Cuando volvió en sí, pudo relatar lo sucedido a la policía local. Felizmente, el vampiro se asustó por algún ruido proveniente del callejón que desemboca en la chocolatería y huyó sin clavarle sus filosos y fatales colmillos.

Éste no ha sido el primer ataque del vampiro de Mar de los Acantilados y, aunque nos cueste aceptarlo, tampoco será el último. Cuídese.”

Pero la gente, en vez de ocultarse en sus casas, salió a pasear por las calles. El vampiro, en lugar de provocar pánico en la población, causaba un extraño y singular entusiasmo.

Todos soñaban con verlo. Así es de curiosa la conducta humana.



ilustraciones Marcelo Elizalde

domingo, 23 de agosto de 2009

Para quien me encuentre




Me suicidé
soy un escritor
avisen a los diarios
que alguién se hará cargo
de que incineren mi cádaver
sin velatorios ni ceremonias
y que nadie gaste un peso por mi muerte
me llamé José Sbarra

Amigos míos, gracias por la fiesta despedida que me hicieron el viernes
Gracias Symns
Gracias Pipi por haberme dado tanto afecto


(14 / 7 / 50 - 23 / 8 / 96)

domingo, 2 de agosto de 2009

Valerio apareció a las cinco en punto con un paquete de masitas.
—Ahora, Aleana, te vas a la cocina a preparar el té y no regresés hasta que yo te avise, ¿de acuerdo?
—¡Cuánto misterio! —le obedecí.
Mientras preparaba el té, oí que alguien más entraba a la casa. Seguramente Patricio —pensé. Luego sentí un desplazamiento de muebles, un breve silencio y por último, empezó a sonar una música maravillosa.
—¡Ya podés venir! , ¡Aleana! .¡Aleana! —escuché con placer mi nombre y me demoré conscientemente para que lo repitieran.
—¡Aleana! ¡Aleana! , podés venir.
Regresé al living llorando, quizás a causa de la música.
-Este disco —dijo Valerio— es de Edith Piaf, una mujer que se parecía mucho a vos. Es un regalo que te hacemos para sellar nuestra amistad.
—Bueno, bueno, no digan más cosas tiernas porque no voy a parar nunca de llorar. ¿Y ese tocadiscos de dónde lo sacaron?
—Es de uno de mis hermanos —aclaró Patricio—, pero como él no lo usa, podremos dejarlo aquí hasta que él lo reclame. ¿Te parece bien?
—Sí, sí, me parece increíble.
—¿Qué te parece increíble?
—Todo, todo.
Bailé con mis hijos y tomamos el té juntos. "Los tres marginados", y por una tarde, una única tarde, sentí que la vida era vida.
Nos quedamos conversando hasta que se hizo de noche. Noté que Valerio necesitaba decirme algo y no me equivoqué.
—Aleana.
—¿Qué, Valerio?
—Queremos pedirte un favor, pero no nos animamos.
—Valerio, ¿sabés una cosa?
—¿Qué?
—Yo tengo muchas ganas de darles todo lo que me pidan.
—Sos extraordinaria, Aleana, ojalá mi madre fuera como vos.
—Ya te dije que yo soy tu madre, y también la tuya, Patricio. ¿Qué es lo que quieren?
—El sábado —se animó Valerio—, mañana, cumpliremos. . . es decir, hará un año que Patricio y yo somos amigos y queríamos festejarlo con una reunión.
—¿Aquí?
-Y. . . sí.
-Y ¿me invitarían?
—Por supuesto, Aleana.
—Y ¿no se avergonzarán de mí delante de sus amigos?
—Aleana, serías nuestra invitada de honor. ¿Nos dejás?
Una fiesta -pensé— en la casa de las finadas tías, una fiesta en mi propia casa. Mi primera fiesta de verdad, con verdaderos amigos. Tengo para ofrecer una casa, una fiesta. Es hermoso tener algo para dar a quienes se ama.
Valerio me miraba con los ojos inquietos, con los labios listos para la sonrisa más pura; es un joven agraciado, mi hijo más bello. Patricio esperaba mi respuesta con la frente enhiesta, iluminada, es un joven rebelde, pero humilde, mi hijo más inteligente, o quizás él sea de doña Paloma. Por fin, dejo de divagar y les respondo:
—Vamos a tener la fiesta más divertida que jamás haya tenido la gente. . .
-"Gay", Aleana.
— ... La gente gay de todo el mundo.
"Gay" es una expresión que usan a menudo los muchachos, son palabras que los demás ignoran, como "better", "paqui", "stone", "zeiz" y otras que ellos me enseñaron. Patricio me explicó que los grupos margina¬dos crean su propio lenguaje para comunicarse sin que el resto de la sociedad se entere. "Nuestra jerga es una necesidad, como lo fue el lunfardo, impuesta por el instinto de conservación", me explicó Patricio.

x js

sábado, 21 de marzo de 2009

(e)sbarra




Descargá acá "Andy, el paseador de perros" (1988)
María Teresa Forero y José Sbarra
editorial Torres Aguero
en pdf

salud!

M!

martes, 20 de mayo de 2008

SEÑAL DE TRANSITO




Llueve. Es miércoles y llueve. No tenés nada para hacer, apenas te quedan un par de cigarrillos, y afuera llueve. Plástico Cruel de José Sbarra está descargándose en tu maquina. Prendés el primer cigarrillo. Empezás a leer las primeras páginas. Encendés otro. Pensás que te quedan pocos, que afuera llueve. Seguís leyendo. Avanzas en el relato. Salís a comprar un atado. Vas hasta la estación de servicio más cercana. Volvés tranquila fumando uno bajo la lluvia. Llegas. Prendes otro. Te acomodas en la cama con una taza de café caliente. Mirás la pantalla azorada. El libro todavía está esperándote. Estás toda mojada. Afuera llueve. Es miércoles. Lees a Sbarra.

ph: macabea

martes, 29 de abril de 2008

Yo sabía que había un tigre debajo de la cama,
un orangután en el armario
y una araña gigante dentro de un zapato.
Te amaba tanto que para que durmieras tranquila me levantaba por las noches
y les daba de comer al tigre, al orangután y a la araña.
Como no me amabas te resultó fácil creerme loco y no quisiste más vivir conmigo.
Me obligaste a tomar un tren. Casi todos los pasajeros descansan con los ojos cerrados.
Yo no. No puedo relajarme.
Miro la luna por la ventanilla y pienso que estás dormida y que no sabes que hay un tigre debajo de la cama, un orangután en el armario y una araña gigante dentro de un zapato.
(...)
Un tigre debajo de la cama y un orangután en el armario
y una araña dentro de un zapato.
Y yo que no dormía para que durmieras.
El orangután. El tigre. La araña. Y yo que no dormía.
Cuánto te amaba.
El tigre y el orangután y la araña, cuánto te amaba, cuanto te amaba.
·
·
José Sbarra

jueves, 24 de enero de 2008

Señal de tránsito


Que la mujer que ames esté en una habitación con otro hombre. Que la ames. Y que ella esté haciendo el amor con otro hombre mientras vos estás en la habitación de al lado. Que llenes el espacio de música para tapar voces y sonidos que luego no podrías nunca olvidar.
Que alguien golpee a tu puerta. Que al abrir la veas a ella envuelta en una toalla. Que ella sonría. Que te diga si podes ir a comprar cigarrillos, para ella y su amante. Que la mujer que ames haya ido hasta tu cuarto a pedirte que, ya que estás vestido, compres cigarrillos para ellos.
Y que vayas, que la quieras tanto.
Que llueva. Que corras por la calle hasta el quiosco a comprarle cigarrillos. Y que llueva mucho.
Que regreses empapado con los cigarrillos. Que la llames. Que golpees a la puerta de su habitación. Que tengas que repetir su nombre. Que escuches los sonidos de algo imprevistamente recomenzado. Que escuches jadeos de placer. Que vuelvas a tu cuarto. Que pasen los minutos como siglos. Que ella, la mujer que ames envuelta en su toalla, llame nuevamente a tu puerta. Que abras y te encuentres otra vez con su sonrisa. Que tengas que sonreír. Que debas imponerle otra sonrisa a tu confusión. Que le des los cigarrillos y que ella te agradezca por haber ido con esa lluvia. Que pregunte cómo estás. Y que le respondas que estás bien. Y que no sea cierto. Que la ames tanto. Que te suceda algo así… para que me entiendas.



José Sbarra.


jueves, 20 de diciembre de 2007

Cine de fin de ciclo - Marc, la sucia rata



Finalizando por este año el Ciclo de cine propuesto los viernes a las 19.30 hs en el Fotoclub Olavarría, Grupo Miércoles! (www.esmiercoles.blogspot.com) invita a la proyección de la ópera prima de Leonardo Calderón "Marc, la Sucia rata", adaptación del texto homónimo de José Sbarra, que movilizó al under desde el libro y las tablas en los ochenta. La película es interpretada por el difunto Diego Mackenzie en el papel de Marc, Ritto como el policía, Geniol recrea un taxista "sabio y libertario", a los que suman Divina Gloria y Claudia con K.
Marc es una precisa vuelta de tuerca que traduce la extraña diagramación Sbarreana de los contrapuntos con el policía y los interludios de "los pro y los contra de hacer dedo" del papel a una relectura fílmica: "hacer una película perfecta, matar un policía y morir de sobredosis".

El ciclo cuenta con el apoyo de la Facultad de Ciencias Sociales, La Secretaría de Cultura y el FotoClub Olavarría. Están invitados.


Marc, La sucia rata (2003)
VIERNES 21 DE DICIEMBRE – 19.30 hs.
FOTO CLUB OLAVARRIA (ALSINA 2937)
ENTRADA $3


(descarga el libro desde acá)

miércoles, 17 de octubre de 2007

José Sbarra


Existió una vez un tipo que se dedicó a escribir la mejor poesía de su época. Paso inadvertido y se perdió en un mar de cemento del más cruel. Hay contexto en sus escritos, pero prima la poesía, y eso es lo que lo hace atemporal. José Sbarra no esta atado a sus ochenta´s under de lo under, como alguna vez los definió un discípulo suyo. No, Sbarra consiguió la atemporalidad y el rótulo de maldito sin que nadie se lo ponga, porque los rótulos no se ponen, se descubren. Estamos hoy acostumbrados a rotular cosas antes de tiempo, la masa es pan antes de hornearla, la carne asado antes de asarla, y después la sal no sala y el azúcar no agrada. Entonces el salto ilógico se hace carne en todo, y todo termina siendo mierda antes de serlo. Pero este punto es irreversible, de la mierda no se vuelve, y adelantarse a comer el pan antes de que este produce cagadera; el pan es mierda, sin haber alcanzado el estado de pan. Suena simple pero es cierto. Los escritores hoy son malditos cuando aun todavía no sienten. Los músicos son famosos sin haber escuchado discos. La gente habla de historia sin memoria. Entonces se habla mucho, pero cuántas hojas escribió Truman Capote para llegar a ser Truman Capote: miles, millones, y domesticó su técnica más que nadie hasta perfeccionarla. Pero pedir eso hoy a alguien es imposible. Cuántos libros publicó José Sbarra: varios, muchos; de algunos se arrepintió, en otros llegó a picos de perfección, pero nunca best seller. Y eso es malo? lo hace menos escritor? más escritor? no, la escritura nada tiene que ver con las ventas, con la exposición, o con el color de pelo. El tipo escribió lo que quiso desde su visón del mundo, fue armando un estilo propio, dominó otros, y ahí está en cuanto uno lee un párrafo suyo sabe que es él. Y con eso basta.

Ricardo.

foto: http://www.marclasuciarata.com.ar/

pd: libro y nota en Katarsis

lunes, 15 de octubre de 2007

a mis no-vias

elegimos el animal más exótico
nos enamoramos de su libertad
y comenzamos a construirle una jaula.

texto: José Sbarra
relato oral de Lester rumbo al bar.