martes, 12 de febrero de 2008

Diciembre

Hace calor, puedo sentir como me evaporo lentamente dentro de esta habitación. Donde gasto otra noche a la luz de un velador, con el ventilador ventilando el aire caliente y pesado que abunda en esta ciudad, en estos veranos. No puedo dormir, o duermo de ratos. Me torturan mis pensamientos, mis sueños, mis delirios. No puedo dormir, o duermo de ratos. Me molesta el vuelo de mosquitos sobre mis oídos y estas sabanas empadas de sudor.Estoy incomodo. Estoy despierto.Estoy molesto. Estoy paciente.Espero que lleguen las primeras luces del día que traerán consigo mi cansancio, mi agotamiento y espero así desmayarme en esta cama hecha agua, en esta habitación hecha infierno.Pero faltan un par de horas para el amanecer. Y acá acostado solo tiendo a cerrar los ojos y probar suerte.


Mac.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

El club de los insomnes...

Soy socio vitalicio. En el club odiamos el verano, en especial diciembre

Anónimo dijo...

Nada puedo escribir, todo se ha ido de mi cabeza. Ahora solo una embriaguez ciega, entre los besos y la calle. Podria escribir sobre como las plazas de la Plata en diciembre son un gran Renoir, sobre como gusto de los aromas que inundan la ciudad en ráfagas, del humo de los cientos de churrascos diarios arrastrandose por las veredas, y como el sol se obstina en no darnos un minuto de paz. Pero todo se me aparece como una gran imagen indigerible, las ventanas abiertas y las lluvias tropicales en medio de las noches de solo sabanas, los tomates como frutas en cada comida, los niños y los gritos en la calle a cualquier hora. Todo una gran cachetada caliente. Bebidas frescas luego de cenar, los pies desnudos sobre la silla, la mitad de un durazno casi maduro yace sobre el plato entre cenizas, un cuchillo y serpentinas de su cascarapeluza. En mis pies refractan los flashes de la tv, todo esta oscuro, me miro la rodilla intermitentemente, esa mancha de nacimiento que desde hace meses no observaba. El codo sobre la mesa, y en la punta del monumento que sobre él se yergue, cinco dedos escorzados y relajados, y la braza encendida. Suena el timbre, parece que todavia es horario de visita. El pelo revuelto y recogido, una gran maraña incontrolable a esas horas, mejor atarlo y no sentirlo. Un fernet, doce treinta. De nuevo bañarse, despejar y tensar las sabanas, cuatro paginas de algun libro, retomar antes, hilvanar los personajes. Regocijarse en el colchon, semidesnudo, ir dejando caer los parpados, un renglon, dejarloscaer...alguna palabra.. dejarloscaer.

Lisa

Anónimo dijo...

Y usted me dijo que no era de escribir Lisa... Muy lindo comentario


elooo (socio vitalicio del club insomne)

Anónimo dijo...

Es que en verdad no suelo escribir! De todos modos gracias.

Saludos.
Lisa.

Die go dijo...

Lisa...De toda la vida...
...Igual ,
Es mi posición...
Ante miles de voces.
Se lo que es...
Nos cruzaremos algún día...
por la plazoleta de la noche de los lápices.
Alzaré "mi" voz...
Pero nunca nos oira.
Y la humedad ...y el calor...se qedaran aqui por siempre.
Un abrazo.

Die go dijo...

y solo dejarlos caer.

Anónimo dijo...

Abrazo para usted tambien.
Lisa.