viernes, 28 de diciembre de 2007

Inocencia

Miró el teclado con desgano, faltaban cinco minutos para que llegue la navidad y aùn no podía redondear lo escrito en el procesador de texto. Hacía días que trabajaba en eso que creía importante para su futuro, y por nada del mundo quería que falle, pero no podía redondearlo de una vez y quedar conforme. Apagó el monitor para descansar, se encaminó a la heladera y tras buscar unos hielos para su vaso completo lo que restaba con un whisky barato que le habían regalado su jefe vestido de papa noel en su oficina. bastardo, pensó. se aproximó a la ventana, y mirando en el cielo el estallido de los fuegos artificiales se encontró en el nacimiento del año que le esperaba. cerró los ojos una vez más y pensó en la posibilidad de que un deseo resuelva su patetica situación, más no sea por esta maldita vez. intento no blasfemar, tomó el vaso de un trago y pidió el deseo. de vuelta en la maquina cerró el maldito texto que lo acosaba. a la semana se lo rechazaron. sentado en el sillón frente al año siguiente que con fuegos artificiales se iniciaba pensó que con el tiempo uno descubre que nada trascendente puede ocurrir en estas fechas, mucho menos proyectar deseos a cumplirse, pero son de esas cosas que no pueden dejar de confirmarse.

1 comentario:

Una Palabra dijo...

Me encantó este texto. Creo que nos identifica a tods un poco. Me gusta cuando un texto dice lo que ni siquiera se ma había ocurrido que podía decir y cuando lo leo digo "claro, cómo no se me ocurrió!"